domingo, 23 de agosto de 2009

Condicionamiento clásico

Hoy estaba revisando un artículo acerca de una persona llamada Jammie Thomas, que obtuvo una multa de 2 millones de dólares (¡!) por descargar 24 canciones de Internet. Entonces vi un comentario de una persona que comparaba esa multa con otras multas gringas:

Si secuestras a un chibolo, la multa es de 25,000 dólares.
Si robas un CD de música (en vez de bajarte las canciones), te multan 2,500 dólares.
Si le robas a tu vecino, la multa es de 375,000 dólares.
Si quemas una casa, la multa es de 375,000 dólares.
Si acosas a alguien, la multa es de 175,000 dólares.
Si es que haces un ring de peleas de perros, te multan 50,000 dólares.
Si matas a alguien, la máxima pena son 25,000 dólares de multa y 15 años en la cárcel.

Todas son faltas mucho más graves, pero son un sencillo comparado a los dos millones que le cobraron al individuo que se bajó 24 canciones (más o menos dos discos). Esto lleva a dos reflexiones: a) Los gringos están condenados a la locura hasta el fin de sus días, y b) Ésta situación es terroríficamente parecida a la actual situación vivida en el Perú con el arbitraje futbolístico. Gritarle a los árbitros y bajar música son dos cosas irremediables, y al parecer, seres humanos sea en Estados Unidos o en el pueblito que está abajo combaten estas situaciones de la misma manera: Para detener comportamientos incorrectos (pero naturales), hay que brutalmente condicionar a los pacientes a asociar estas cotidianeidades con una enfermedad terminal (una multa 2 millones de dólares, o la cancelación del campeonato peruano). Aunque fácil los árbitros podrían estarle haciendo un pequeño bien al mundo.

Estos métodos nunca van a funcionar, pero cuando alguien tiene el poder, alguien tiene el poder pues, en especial si eres gringo (o árbitro). Eso nos lleva a otra reflexión: ¿Quién carajo quiere dedicarse a ser árbitro? (Ser gringo no es una elección). La única explicación que le veo es la misma que le veo a algunos huachimanes o policías, hay una necesidad por poder y control abusivo que hasta definen la carrera de uno.

Taringa FTW

Hablao

EDICIÓN: Lo siento, los huachimanes, policías y árbitros son huachimanes, policías y árbitros por que por lo general no les queda otra. Pero estoy seguro que un pequeño porcentaje lo hacen por esa necesidad de poder maligno (como algunos serenazgos que me botaban de algunos parques...).